He aprendido a disfrutar de la música y no hace mucho. Siempre me ha gustado escuchar música, pero hasta ahora era una actividad pasiva, en la que no interfería para nada. Me producía placer instantáneo y poco más.
Ahora, cuando escucho música me gusta analizar cada instrumento por separado. Trato de recordar cuál es el nombre del instrumento, qué se de ese instrumento: si es de viento, si es de cuerda, si es percusión, si estará generado por ordenador, etc. Es una pasada la cantidad de sonidos que pueden realizarse con el mismo instrumento! Cada uno, con su propia melodía, cuenta una historia diferente y me hace sentir de una forma diferente. A veces incluso me molestan la voz u otros instrumentos y tengo que hacer un esfuerzo para focalizar, pero cada vez me cuesta menos fijar mi atención sobre el sonido en cuestión y simplemente dejar de escuchar el resto.
Una vez he bailado con cada uno por separado retiro el zoom y trato de percibir el cuadro completo. Es entonces cuando todo cobra sentido, cada sonido está ahí por una razón y lo veo tan claro, encaja tan a la perfección que me dan ganas de aplaudir. ¡Es como tener un orgasmo mental! :P
La cuestión es que ya no me conformo con escuchar canciones simples que no suponen ningún desafío. Me gusta escuchar las que son más complicadas de desmembarar, aquellas en las que los instrumentos se funden tanto unos con otros que es casi imposible escucharlos como elementos independientes. Esas canciones me hacen disfrutar de verdad y las escucho una y otra vez hasta que las digiero y las domino. ¡Y me lo paso genial en el proceso! :D



