Tres en la cama.
Ella juega a reirse de él. Él finge hacerse el ofendido. Ninguno de los dos parece percatarse de mi presencia y de ser así no parecen darle demasiada relevancia. Pasan a las manos. Juegan a luchar entre risas y fingidas expresiones de sorpresa y enfado. Mi cuerpo comienza a perder opacidad. Puedo verles divertirse a trevés de mis manos.
De pronto él la hace presa con una brusquedad que no parece fingida. La agarra por las muñecas. Ella le mira desde abajo divertida: las piernas separadas le abrazan la espalda. Él acerca la cara, ella finge resistirse moviendo la cabeza de un lado a otro. La atrapa: se besan. Se besan con ansiedad, como si en el mundo quedaran solo ellos. Él le ha subido el vestido hasta la cintura y le ha deslizado las bragas a la altura de las rodillas, sin dejar de besarla. La esta penetrando.
Mi cuerpo fantasmal se escurre hasta quedar sosteniendo el peso de ella como si de un mullido colchón se tratase. Materializo unas manos que la agarran los muslos y una boca que le susurra al oído lo guarra que es. El se separa para comtemplar la escena. "Sepárale las piernas". Obedezco.
En sus labios se dibuja una mueca de satisfacción. Su miembro esta manchado de sangre.
Hay que ver las cosas que sueño...!

